Cita a oscuras

Cita en la Noche por Michael SixtoPor Michael Sixto

El poeta, como era natural, estaba cansado de la soledad, de su habitación obscura, de las hormigas caminando por las paredes, de su vieja máquina de escribir, de las tardes muertas… de las mañanas ruidosas en la ciudad. El poeta ya no resistía tanta monotonía. Cada día la vecina de enfrente le traía la prensa con las mismas noticias de ayer y más tarde regresaba para cocinarle el almuerzo que nunca comía. Me da pena verle tan solo-le decía cada vez-y él le sonreía siempre de la misma manera sin decir palabra alguna.
Así pues una tarde de lluvia en la que los muchachos en la acera chaparreaban agua mientras las madres les gritaban alarmadas desde los balcones, el poeta pensó en la terrible posibilidad de abandonarlo todo. Emprender entonces el camino hasta donde no pudiera encontrarse. Una hora más tarde se le vio andar por entre las gentes escurriéndose como un fantasma por las calles mojadas. Pálido, insignificante, sin color alguno en la mirada como los personajes de sus historias, avanzó sin miedo mientras la oscuridad se le venía encima. Esa noche el poeta durmió feliz a la intemperie acariciado de rocío y de luna. Esa noche el poeta, siguiendo lo que sería su destino, desapareció para siempre en las calles de la ciudad que le habían invitado a la demencia de saberse preso de su propia repetición.
Cuando se halló perdido, totalmente fuera de lugar, el poeta recobró sus sentidos y la armonía de las cosas una vez más fluyó por las arterias de la ciudad incendiada y vigorosa que nada tenía que ver con la ruidosa ciudad matutina. Era la primera vez que el poeta se sentía vivo así que decidió disfrutarlo al máximo. Puerta por puerta fue llamando y las personas que salían se lo comían a insultos pero él no paraba de reír. Su corazón palpitaba como nunca. Se había abandonado a la locura. El amanecer le encontró camino a casa, riendo aun. La ciudad se había regalado toda, como una puta de barrio. La noche había sido cómplice perfecta. El poeta lo sabía. Igual era tiempo de regresar. La habitación obscura, las hormigas caminando por las paredes y la vecina de enfrente jamás se enterarían. La monotonía seguiría reclamando su presencia, pero en las tardes, justo después de la lluvia, el poeta se escurriría una vez más… a olvidarse de su soledad.

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2 pensamientos en “Cita a oscuras

  1. Muchachones, pónganse en contacto conmigo no importa el medio de comunicación. Quiero que al menos uno de ustedes estén en la presentación de mi cuaderno de Crónicas del Aeropuerto, en la peña de Joaquín Gálvez, en Café Demetrio, el proximo viernes 26 de julio. Michael, el libro cuenta con un epílogo de agradecimiento donde tu nombre y y el de tu hermano están. Tú, Michael, de alguna forma eres responsable de esas historias; complicidades sobran y lo sabes. Seria un tremendísimo placer verlos allí, o como dije antes, al menos a uno de los dos. Quisiera regalarles un libro. Un abrazo y Dios me los cuide

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