Lazos

Por Michael SixtoLineas de Vida Por Michael Sixto

Subió las escaleras rumbo a su apartamento en silencio. La anciana del número 13 le saludo al pasar. Eran las cuatro de la tarde. María debía de estar en casa tomando una siesta así que se aseguró de no hacer ruido al entrar. La mochila sobre la mesa confirmó su sospecha. Tumbada de manera transversal sobre la cama a medio hacer la adolecente reposaba como un ángel recién derrumbado. María era su hermana menor. En las mañanas iba a la universidad y en las tardes dormía. Esa era su vida. ¿Él? Él tenía su vida propia que en parte, también consistía en cuidar de su hermana. A los cinco y media, como casi todos los días, se sentó frente a la ventana a contemplar los automóviles pasar. Afuera había un calor pegajoso que la gente compartía sin preocupación. Amaba la rutina de saberse proyectado en ese pequeño espacio de tiempo que se le escapaba del ahora mismo. Por años se había encargado de minimizar los riesgos del futuro. Por eso nunca hizo grandes planes, ni se mudó de la casa de sus padres, ni cambió de trabajo, ni se casó… ni tuvo hijos. María le llamaba cobarde, pero él sabía que no era miedo. Su hermana era quince años menor y sus padres habían muerto en un accidente de autos cuando ella apenas terminaba el sexto grado. Desde entonces solo fueron ellos dos. Y esa era su realidad. Ambos la aceptaban con resignación pero sabiendo además lo dependientes que eran uno del otro. María se acercó en silencio con un vaso de agua en la mano. “¿Qué tiempo llevas ahí sentado?”- “No mucho, no mucho”- Bebió el agua y le dio las gracias. En la noche mientras cenaban conversaron de los cambios climáticos, de la pobreza en África, del profesor de sociología…  de sus padres muertos que María no lograba recordar con claridad. Esa noche lloraron juntos, abrazados, y así, abrazados aun, despertaron al día siguiente. En la tarde cuando él llegó del trabajo la encontró tomando la habitual siesta tumbada en la cama a medio a hacer de manera transversal, como un ángel recién derrumbado. Sonrió por dentro y una hora y media más tarde…  se sentó frente a la ventana a ver los automóviles pasar.

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2 pensamientos en “Lazos

  1. Libertad envidiable la de la mente humana, verdad?!?!
    La mia ha hecho uso de la propia, en grado superlativo!
    Escalofriantes los pensamientos que he tenido despues de leerte…

    • Un dia tenemos que sentarnos a discutir esos pensamientos tuyos!Aunque ya me lo imagino. Pero, en realidad no es tan obscuro como parece sino muy, muy sencillo… lazos

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