32 noviembres y una primavera

Por Zahylis Ferro

Aun no termina tu día y tampoco tú terminas. Te miro de lejos y sonrío a tus espaldas. Tus canas prematuras ahora empiezan a estar justificadas. Y la arruga en la frente se ve mas marcada hoy que ayer, mas que nunca. El viento ha soplado las velitas y terminamos muertos de la risa ante el deseo a medio pedir que ya ha sido concedido. Con el tiempo nos hemos puesto exigentes y poco a pocos hemos hecho el viaje de regreso a la semilla, a la simpleza de intentar al menos solo estar sin esperar conejos y palomas saliendo todo el tiempo de las manos del otro.

Siento que te conozco de toda la vida. Y es que la vida se nos ha regalado para conocernos. Es un lujo que a veces no apreciamos a cabalidad. Otras veces si, y entonces terminamos como hoy, muertos de risa ante el deseo semi pedido y las velitas apagadas por la intrusa ráfaga de viento.

Va terminando el día y aun tu día no termina. Tu día de nacer demorado. Tu día tan parecido a mi día. Tu día de lluvia a veces y siempre de viento.

Entras, sales, vas, vienes, no estas, estás. Estoy. Preparo desayuno. Estoy. Pongo platos y cubiertos desechables, dulces y refrescos en una bolsa y te espero con una sonrisa de caramelo pintada en la cara. Estoy. Casi termina el día y finalmente estás en el mismo espacio compartido en el que estoy.

Soy el kont- de kontARTE. La cuenta-cuentos de kontARTE. La que no sabe contar solo por contar. La que necesita una historia. Eres, sin embargo el ARTE de kontARTE. El que canta y come frutas, el músico, poeta y loco que cuenta diciendo nada o dice sin contar algo. Tu das los brochazos y yo relleno los espacios con la armonía del simple decir.

No hay pecado en dilatar el día. Podemos hacerlo, como podemos hacer cualquier otra cosa que queramos. Sé que no reparas en días de 24 horas y tampoco llevas cuenta de días incompletos. De alguna manera te las ingenias para calcular el tiempo diferente. Por eso no me alarmo. El día termina pero con él, una retahíla de días concedidos se sucede.

Estoy. Estas. Nos abrazamos aun muertos de la risa sin saber bien por que reímos. Y es que es tarde, y podemos reírnos ya de cualquier cosa.

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14 pensamientos en “32 noviembres y una primavera

  1. Con algo asi dicho, no creo necesario deseos, ni velitas.
    Besitos nuestros para los tres (en especial para tu ARTE!)
    Ps:Lo encontre muy lindo. Me gusto mucho, mucho…Suerte la de el!!!

    • Dante!!!!!! que sorpresa!!!! Amigote, tus palabras siempre son un regalo, un motivo de mas alegria. Te queremos grande y te caemos por alla muy pronto. Un abrazo a ti y a Karina.

  2. Solamente con la mitad de la pasión desbordada en este texto, muchísimos hombres se considerarían afortunados. De más esta decir que es así como me siento. ¡Muy afortunado de tenerte!
    ¡Gracias mi amor por un regalo tan maravilloso!

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