Rutina nocturna

Por Zahylis Ferro

Caminar de noche por las calles semidesiertas de Coral Gables se ha convertido no solo en una alternativa de ejercicio físico sino también en un relajante mental. La tradición empezó un día, de casualidad pudiera decirse, y ha ido tomando relevancia en nuestra rutina nocturna.

Así, a media luz, hemos aprendido  a  conocer un poco más esta cuidad de configuración extraña. Caminamos en sentido transversal, de NW a SW, atravesando Flagler, que no importa la hora del día o de la noche, siempre es ruidosa e impersonal. De un lado un NW de casas dobles con paredes compartidas, y una puerta principal más pegada a la acera que la otra en la mayoría de los casos. Del otro lado las casas independientes con pequeños patios que invariablemente colindan con otros pequeños patio. Casas de modesta apariencia, sin embargo mucho más delicadas en su concepción y en su diseño que las del NW.

Es interesante la diferencia que cruzar una calle hace en esta cuidad. Cruza Flagler y encuentras estos escenarios diferentes. Cruza la calle 8, adentrándote en el SW, y el cambio es aún más radical. Coral Gables se extiende creciendo en impetuosidad a medida que te alejas de la 8. La modestia y buen gusto visual de su antecesor SW se va reduciendo solo a buen gusto y muy pronto la modestia se pierde completamente y el buen gusto es reemplazado por la elegancia, la majestuosidad despampanante de unas casas que van perdiendo la esencia de ser casas y forman una mezcla chocante de estilos diversos raramente sacados de su contexto original de libro de cuentos.

Caminar por Coral Gables de noche puede ser intimidante. Las siluetas de las mansiones se roban la luz del alumbrado público volviéndose dueñas y señoras de la calle misma. Se siente uno limitado de pisar, por miedo a pisar en falso, a distorsionar el reflejo impávido que casi se vuelve relieve sobre el asfalto. Se puede uno sentir reducido, nulo ante tanto esplendor tangible y a la vez quimérico. Se puedo uno doler de su realidad taciturna marcada por las casas sin sombras donde el alumbrado publico tiene como única función la de alumbrar, y no sueña ni remotamente con enredarse entre los árboles, filtrarse por las claraboyas y convertirse en ilusión óptica y misterio sobre el asfaltado.

Pudiera ser todo eso y a veces lo es. Pero si se logra uno abstraer, si mientras ejercitas las piernas no dejas de sentir que lo que pisas es suelo, y lo que te lo permite son tus piernas, y el pasaje que te acompaña solo esta ahí para ilustrar tu imaginación y se queda atrás, empotrado en su lugar mientras tu pasas caminando, entonces disfrutas la vista con el mismo sentido efímero con que disfrutas todo lo demás: cosas que están, que pasan, y que quizás, solo quizás, quedan.

Hacer el recorrido a la inversa no se convierte entonces en un doliente despertar. No abres los ojos y aterrizas en tu pedazo desacertado de geografía. Si eres mas pragmático que romántico, sabes que la realidad no la has abandonado nunca. La realidad se enmascara a veces con luces de neón, pero siguen siendo tus ojos quienes te permiten verla y tus piernas quienes te permiten transitar por ella. Si eres mas romántico que pragmático, entonces sigues viviendo la magia. El cuento sigue, de un lado o del otro de la calle, del sendero, o del camino. La historia que vives es la de nunca acabar y hay tanto por ver, tanto por admirar que nada resulta tan deslumbrante como para dejar la mirada estancada en ella.

Caminar nuestro recorrido nocturno pudiera ser de cierta manera como sobrevolar el día a día. Pero preferimos dejar la voladera para otras ocasiones y simplemente caminarlo. Ya habrá tiempo para ejercitar las alas; las piernas sin embargo, tienen que estar en forma para que no se cansen de llevarnos a cuestas, para que no se debiliten y se venzan cuando queda tanta historia por contar.

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6 pensamientos en “Rutina nocturna

  1. Yo siempre al sur de la calle 8, siempre!!!! Pero nunca n Coral Gables, por desgracia. Me encanto!! Y las fotos!! Sigan caminando…por Uds y por aquellos que vivimos en el campo :))

  2. Primuchis,
    Mientras más leía, mas sonreía yo… solo tú has podido tejer con palabras todo lo que siento cuando atravieso la zona, cuando veo esas arboledas espectaculares y demás. Me encanta!!! Definitivamente debo unirme a sus caminatas una de estas noches.
    Te quiero grande michi! Muas ♥

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