No soy dócil

Por Michael Sixto

Los que me conocen saben que no soy dócil. No me gusta entregarme fácilmente, me sobran razones para marcharme. Los que me conocen justifican mucho. Hace tiempo ha dejado de importarles. Ellos dicen que estoy loco. Yo no creo estarlo. En silencio me comparan con personajes de libros rusos leídos en momentos de hambre y hastío. Un anciano se me acerca y me pregunta si tengo frio. Niego con la cabeza e intento evadir su conversación. No parece molestarle que le ignore y me toma de la mano -Yo era como tu- me susurra mientras desaparece detrás de las gentes. Un autobús pasa velozmente dejando una gruesa estela de humo. La noche comienza a caer. El parque se transforma en albergue para lobos. Los que me conocen me llaman mijito, muchacho atormentado, pobre niño. Después me muestran los dientes como esperando que les devuelva la sonrisa. En la noche los que me conocen ya no logran distinguirme en la oscuridad. Me gusta la noche. Los lobos se me acercan y me quedo quieto. Hay algo en su mirada que me enfría por dentro. Me dejo comer y a la vez satisfago mi hambre. El anciano descubre la escena y pasa de largo… como si no me conociera. Hoy he decidido entregarme cuando me siguen sobrando razones para marcharme. Los que me conocen saben que no soy dócil, pero ninguno de ellos anda por aquí.

Anuncios

2 pensamientos en “No soy dócil

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s