De horas y sol

 
Por Zahylis Ferro
 
Ayer me levanté con la “jiribilla” de guardia. Un día de esos en los que no puedo hacer la misma cosa por más de 15 minutos. Un día en los que recuerdo mucho a mi abuela, viejita jiribillosa como ninguna, de andar deprisa y pensar más deprisa todavia. Ví TV con mi hija, ví TV sola, ví TV con mi mama, leí un libro, traté de escribir en el blog, contesté unos emails, salí de la casa, entré, volví a salir, regresé finalmente…y cuando se hizo de noche, y por primera vez en el día miré el reloj y ví que eran solo las 7 de la noche, no pude dejar de sorpenderme de lo largo que había sido este domingo, aún cuando el cambio de hora hubiera traído la noche más temprano.
 De pequeña odiaba el cambio a la hora regular. Significaba terminar de jugar más temprano. Pero más aún odiaba la explicación de los adultos, es que esta es la hora normal, la otra es la de verano, como si eso explicara algo en realidad. Entonces imaginaba como sería si fuese verano, y hora de verano, el año completo.
 No sé si fue que debido al cambio de hora ayer pude dormir una hora más y en estado de descanso mi cuerpo -y mi mente- reaccionan jiribillosamente. Lo cierto es que de tanto saltar de una cosa en otra agotando posibilidades, terminé redecorando, y recolocando, todos los muebles del cuarto. Toda la energía que había acumulado durante el día ahora se canalizaba en el rodar de gaveteros, el deslizar de cortinas, el crujir de sábanas recién lavadas. El resultado me gustó tanto que me dormí, todavía con una sonrisa de satisfacción en los labios.
 Y tampoco sé si fueron las horas de redecoración o que hoy, cuando el reloj sonó, ya entraba luz de sol por las rendijas de la ventana. Pero tengo que decir que por primera vez en mi vida, nacida en verano y amante del verano, dejé de quejarme de lo inevitable, agradecí el cambio de hora, me levanté renovada, y hasta llegué temprano al trabajo, cosa que no suele pasar todos los días.

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6 pensamientos en “De horas y sol

  1. Excelente comentario, aunque siempre envuelto en esa magia poética y mentirosa (Jiribillosa pudiera decirse) del que narra, nadie puede asegurar que te dormiste con una sonrisa en los labios (ni tu Zahylis), pero la cuentas con naturaleza, estamos mirando crecer a una gran narradora y eso me da aliento. Gracias
    Adalberto Guerra

    • Gracias Adalberto! tienes razon, no puedo asegurar que la sonrisa se me hubiera quedado en los labios al dormirme, pero si te aseguro que estuvo ahi hasta un momentico antes, cuando empezaba a quedarme dormida. Gracias por las cosas lindas que dices.

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