Treinta razones para escribir

Por Zahylis Ferro

Hoy me desperté con muchos deseos de escribir. En lo que me decidía a levantarme pensé en lo remota que siempre me ha parecido la idea de tener una libreta y un lápiz listos en la mesita de noche para escribir lo primero que me venga a la cabeza. ¡La de ideas que hubiera podido capturar de haber hecho espacio para papel y lápiz en la mesa, repleta ya de revistas, vasos con agua y leche fría a medio tomar, agarraderas de pelo, pinta labios olvidados, juguetes y libros infantiles! Me consuela el pensar que no todas las ideas se generan para ser atrapadas y dejo un buen puñado volar antes de que finalmente me decida a poner los pies en el piso frió.
Como dije, hoy me desperté con muchos deseos de escribir. Y posiblemente lo haga, luego…ahora no puedo. Despliego mi más paciente y tierna imaginación mientras preparo a mi hija para el daycare. La dejo con su teacher favorita y me llevo en la espalda el alivio de su sonrisa de niña sabia. Regreso a casa. Llamo al numero de atención al público de la compañía de seguros médicos. Algo sobre unas facturas del pediatra que no se han pagado por una razón que ni los miamos que la denegaron la primera vez pueden explicarse. Intento consolidar préstamos estudiantiles y llamo también a mi universidad, mi antigua universidad…y mientras estoy en “can you please hold” mi memoria revive la vida de estudiante que ahora pago a plazos mes a mes. Abro una página en Word y empiezo a escribir pero no termino. Más bien solo empiezo.
Hoy es el cumpleaños de mi amiga Tay y quiero sorprenderla llevándole un presente a su trabajo. Vamos Michael y yo y la vemos, y le deseamos felicidades. Treinta, dice ella, y los ojos le brillan con una picardía que no tiene edad. Para Tay, en todos sus días, lo mejor del mundo. Mañana es el cumpleaños de Hector, y de Phillip. Hace unos días fue el de Julio y el de Mónica. ¡Como cumple años gente en septiembre!
Escribo en mi mente porque cuando uno se despierta con esta necesidad, escribe hasta en la inconsciencia. El día aún no acaba y seguramente habrá montones de razones para editar esta historia que no cuenta mucho. Una historia que está solo hecha para no contar. Pero lo más probable es que no lo haga, y que las treinta razones que me han motivado hasta ahora sean suficientes para poner un buen punto final a este contar de un dia, en el que me desperté con muchos deseos de escribir.

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2 pensamientos en “Treinta razones para escribir

  1. Hacia dias no entraba a kontarte…y ahora que llevo casi 3 horas haciendo un trabajo ahi y solo tengo 1 page…me dije: Dejame refrescar y elegi kontarte…Que linda mi niña en esa foto…y que genial escribes mi amiga…

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