Un día de estar

 

Por: Michael Sixto

Una rubia con inmensos espejuelos oscuros se cambia de carril sin poner el indicador mientras sonríe hablando en su teléfono celular. Maneja, por supuesto, un Ford Expedition. En la escuela otro joven cubano comenta en clase lo terrible de haber vivido en un régimen totalitario. La bolsa de valores sigue cayendo. La gente se aferra cada vez más a las cosas que no tienen. Las quieren comprar a crédito. Hay una pelea horrible en casa porque es tiempo de cambiar el carro, también de renovar el contrato del satélite. No se ponen de acuerdo en cuál priorizar. Un vagabundo medio desnudo se desploma en la acera. Nadie se da cuenta. La lluvia torrencial inunda todo. El agua corre calle abajo y la rubia del Expedition sigue en el teléfono. El vagabundo se deja arrastrar por el río de lluvia nueva con la esperanza de terminar en un mejor lugar. Hay olores extraños en el aire y mariposas recién nacidas. La tarde comienza a morir. El joven cubano enciende la tele y se pone a pensar. Los recuerdos se juntan con el presente y en un murmullo hablan de futuro. En la habitación del lado una prostituta rusa se tumba en el sofá. Las noticias hablan de difíciles tiempos por llegar. Se han decidido. Cambiarán el carro y renovarán el contrato del satélite. La solución será un part time en Wal-Mart. Se hace la noche y las luces de ciudad disfrazan el olvido. Muchos pretenden dormir, otros fingen orgasmos en camas que nunca se han tendido. La mole de concreto y acero cumple su función. El día se acaba y seguimos vivos. Aferrados a la vida aun, despertamos cada cual en su espacio, en su límite, en su pequeña caja de  estar. La prostituta rusa se monta en su Ford Expedition maldiciendo no haber salido a trabajar la noche anterior. El joven cubano se va a la escuela con la cabeza llena de sueños feliz de estar en the land of the free. En casa pronto tendremos un carro nuevo parqueado en la calle y otros dos años de HBO y Show Time. Al final de la avenida, acurrucado como un bebé, reposa el cuerpo del vagabundo. En un mejor lugar o no, aun nadie ha notado su presencia.

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3 pensamientos en “Un día de estar

  1. Pobre vagabundo, pobre rubia del ford y pobre cubano que aún no sabe que esta land no tiene nada de free!!! Los que si no me dan lastima son Los idiotas del cable y el carro nuevo, a esos QUE LES DEN por consumistas!!!

  2. a mi me dan lastima todos, los primeros por confiados, los segundos por desconocedores. La realidad es algo muy relativo, y casi nunca sabemos que la podemos cambiar… esa es la parte triste.

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