250 y tantas palabras

Por Zahylis Ferro

No terminan de amanecer los días y ya son parte del olvido, o el pasado, o la memoria o la desmemoria del que nada hace por robarle al mundo la vida que se le escapa, o nada puede hacer, porque la vida escapada ya no es vida, y aunque lo fuera, ya es vida vivida e imposible de cambiar, a menos que jugar con el tiempo fuese una opción, y ya sabemos que tenemos que morir para poder siquiera aspirar a una segunda oportunidad en algún lugar sobre esta tierra, tierra donde alguien te dice que solo quiere reír, reírse de esa misma vida que ya no le hace gracia, y tienes que limitarte a decirle, con el corazón hecho trizas en el pecho, que el satélite que transmite la risa en su vecindario ha amanecido buscando quien sabe que horizontes, que no son los de esa persona que quiere reír, que necesita reír porque la risa le devuelve la alegría que no ha podido devolverle el llanto, llanto que trae el que se va, llanto que deja el temor al irse pronto, o al irse demasiado tarde, llanto que no moja la ropa pero que empapa las manos y el alma, el alma que habla a través de la risa, la risa que se anhela cada día, aunque cada día se vaya antes del amanecer, aunque el amanecer no sea otra cosa que el recordatorio -y la esperanza- de que pronto llegara un mañana y las segundas oportunidades no serán tan tardías ni tan inoportunas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s