Nos Faltan los Motivos

Por: Michael Sixto

Por alguna razón que aun investigo, a las personas nos cuesta muchísimo quedarnos en el centro. Me refiero a todo, no solo a la política. Hasta cierto punto puedo entender los por qué. El centro no es tentador, no promete, es como quedar bien con Dios y con el Diablo. El centro no es azul ni es rojo, no es frio ni caliente, el centro no toma muchos riesgos. Por eso a la hora de plantear nuestras ideas la tendencia es ir a los extremos. Ahí sí hay que decir y los matices son los que sobran para contornear nuestro argumento. En los extremos se encuentra la victoria o la derrota, nunca el empate. Y  es eso exactamente lo que perseguimos; jugarnos nuestras cartas y apostar a la victoria. Como dirían muchos: “¡la vida es una batalla y tenemos que pelear!” pero mientras escribo me pregunto: ¿de veras? ¿Es realmente así o es eso lo que nos han hecho creer?

La realidad es que  (apoyándonos en la historia) adoptar posiciones radicales siempre ha llevado a confrontación y la confrontación siempre ha generado ganadores y perdedores. El más fuerte se queda con el premio y el débil se resigna a la nueva realidad. Es simplemente la vida, dirían otros. Eso es lo que hacemos como humanos. Pero sigo pensando y aun no le encuentro sentido. Mi amigo Denis piensa que compartir los triunfos con aquellos que no han ganado es sencillamente una injusticia para esos que se han esforzado “más”. Mi amigo Denis cree que soy un hippy izquierdista porque abogo por igualdad entre las personas. Quizás tenga razón. Tal vez la carrera es la única salida, lo único que se puede hacer. Definitivamente es lo único que conocemos. Aun así no creo, ni espero sea nuestro futuro.

No creo que alguien que trabaje dos empleos a tiempo completo por más de sesenta horas semanales no se halla esforzado lo suficiente. No creo que sea “natural” que solamente el diez por ciento de la población mundial sea dueño del ochenta y cinco por ciento de todas las riquezas producidas. O lo que sería lo mismo si en un grupo de cien personas solamente una de ellas se quedara con $900 y las restantes noventa y nueve recibieran $1 cada uno. No creo que sea sano que justifiquemos cosas así con miles de sin razones. No creo que sea racional defender los intereses de esos en la cima pensando que quizás mañana nosotros podamos estar donde ellos están hoy. No creo que necesariamente tenga que existir la cima… y lo más bajo.

 Los extremos nos separan. Los extremos construyen por nosotros muros que nos encierran. Esa es la razón primordial de promover la doctrina de mi lado y el tuyo, mi idea y la tuya, mi religión y la tuya. Hace no mucho tiempo atrás la mayoría vivíamos en el centro, juntos, compartiendo las mismas cosas. Cuando alguien comenzó a resaltar las diferencias de algunos, en lugar de las similitudes, comenzaron los problemas y nos fuimos a los extremos para sentirnos mejor sobre nosotros mismos. Hoy creemos siempre ha sido de esta manera y nos encargamos de perpetuarlo. Los ganadores hace tiempo que ganaron porque “no hay manera de cambiar la realidad” si es así, me pregunto: ¿por qué seguimos yendo a los extremos? Hay gente, como a Sabina, a los que les sobran los motivos, yo creo que a la mayoría indiscutiblemente nos faltan.

Anuncios

7 pensamientos en “Nos Faltan los Motivos

  1. No sé si faltan o no los motivos, pero lo que si faltan son las fuerzas, la mayoría que trabaja 60 horas a la semana no tiene tiempo para pensar en lo injusto que es, para otros que trabajamos solo 40 tampoco es fácil, muchas veces la prioridad es poner un plato en la mesa y un techo sobre las cabezas de tus seres queridos. Eso no es menos noble que luchar por la igualdad y la justicia. Y no son escusas, siempre se puede hacer más, pero todo en esta vida tiene un costo, y muchos no estamos dispuestos a pagar el precio.

  2. Michi, genial! aunque la verdad ya sabía que eras un “hippy izquierdista”-como diría tu amigo Denis.
    Quedarse en el centro es difícil, aunque simplemente ese sea nuestro destino y por más que nos esforcemos no pasemos de ahí. Luchar por salir del centro, de la caverna como diría Platón, es inherente al ser humano- pienso yo. Pero esa es mí opinión. Puede que sea posible ese estilo de vida que planteas (quedarse en el centro), pero la verdad no creo que “esa vida que vivimos” sea el mejor ejemplo a exponer, y mucho menos que se logre generalizar en el mundo. Para mí, aunque defendería la idea del mejoramiento humano y sin pensarlo ayudaría a los pobres, o simplmente como dice Julio, haría el papel de comemierda en Peace Corps, el hecho de ansiar los extremos viene innato en nuestros genes y a estas alturas dependería de una revolución sobrehumana hacernos ver que existen valores y momentos que perdemos en las ansias locas de convertirnos en algo “superior”.
    De todas maneras, y quizás a pesar de mí espíritu realista y para muchos “pesimista”, creo que regar la voz abogando por un mundo de igualdades, es lo mejor que se puede hacer…porque sencillamente la esperanza es lo último que se pierde y porque es cierto que vivir en el centro ahorraría muchos conflictos internos y para con la sociedad.
    No obstante y por ahora, también apludo a los que buscan los extremos!!! Y por supuesto y por ahora, me incluyo.

    • El centro, por supuesto, es una metáfora. No abogo por un mundo o sociedad de completa igualdad. Los seres humanos en esencia somos iguales, pero buscamos cosas diferentes. En lo que no concuerdo contigo (esa es mi opinión) es que sea innato ir a los extremos. Esa es una invención social que nos han impuesto para tenerlo mucho más cómodo esos que son dueños de todo. Es un arma en nuestra contra (divide y ganarás) para perpetuar y acrecentar las diferencias. El sistema necesita diferencias para subsistir como sistema (¿eso lo sabes de economía, verdad?) por eso la única solución es destruirlo y crear uno más justo para todos. ¿Suena utopía? Quizás; pero estoy convencido que llegaremos ahí. El capitalismo ya se ha sobrepasado a sí mismo y en esencia es contradictorio a su propia doctrina: muchos compitiendo por un puesto en el mercado asegurando que la competencia mejore la calidad del producto y eventualmente disminuyan los precios. Ese, si alguna vez fue, era el capitalismo de los años 50. Lo que tenemos hoy es básicamente monopolio, donde solo unos cuantos son dueños de todo y se ven forzados año tras año a aumentar sus producciones y reducir por supuesto costos. Esos costos son obviamente labor costs. Ahí es donde empieza la gran contradicción. Para producir más a menos costo tienen que aumentar los despidos, por tanto el desempleo… pero en esencia lo que haces es dejar sin dinero a tus clientes, para los cuales estas produciendo. Por eso (y por millones de razones más claro) estamos en medio de una recesión. El gobierno no puede hacer absolutamente nada para cambiarlo porque es la esencia del sistema lo que está mal, defectuoso… ¡por eso caerá (si tengo suerte antes que me muera) por su propio peso! El futuro definitivamente traerá, si queremos subsistir como raza, un futuro más igualitario para todos. Es eso o absoluta anarquía. Esperemos sea la primera. Sucederá sencillamente porque cuando ya no se puedan reducir más los costos de producción, exportando industrias a la India, China… Africa, lo único que quedará será regresar a la esclavitud, y eso (no es que no tengamos potencial para reinventarlo cambiando nuestros valores) está probado, es mucho más costoso.
      ¡Lo siento, un comentario como el tuyo, llevaba una respuesta un tanto extensa!
      ¡Gracias por estar!

  3. Mi amigo MIchael, yo solo estoy en contra de un extremo, y ya sabes cual. Un abrazo. Por cierto, no eres tan izquierdista así. El abogar por la igualdad de las personas no te convierte en ese desfazado bicho político si crees que el bienestar y la prosperidad le pertenece a todos por igual, y no a una élite que por tanto amor a los pobres, los hace más miserables y dependientes. En fin, mi buen amigo, tú lo que eres un buen sociologo permeado (lo que consigo entender) por la coqueta banda de aquel extremo que, como extremo al fin, me resulta irreconciliable. Sin embargo, eso no es óbice para que lo admire y respete y me sienta además honrado con tu amistad

  4. Por lo visto, ni soy yo tan de izquierda, ni tu tan de derecha… Me ha encantado tu comentario porque me has entendido. Créeme que a mi también me honra, muchísimo tu amistad!
    un abrazo desde Spain!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s