Cóncavo, converso, o amorfo…

Por Zahylis Ferro

Inspirado en la serie de los colores del amigo Maurice Sparks

Filosofar es un privilegio pero también una decisión. No cae del cielo y sin embargo parece mantener a las personas en una eterna nube gris de preguntas y respuestas que no dejan de augurar el mal tiempo. Pensar en la vida parece ser una opcion y cada mas personas optan por no hacerlo. Hablar de la vida en términos críticos y autocríticos en aun mas raro. Encontrar personas con quien sentarse a “arreglar el mundo” es como encontrar una aguja en un pajar.
De una buena tanda de filosofía casera raramente se saca algo en concreto. Solo teorías que sirven de pie forzado para más filosofar. Hace unos días, releyendo la serie de cuantos cortos del amigo Maurice Sparks donde el define el carácter de los colores, se nos ocurrió revolucionar el mundo de la psicología (broma, por supuesto) con una nueva teoría sobre la personalidad. La teoría divide a las personas en tres categorías (no pasamos de ahí, aunque no descartamos la posibilidad de expansión)  basadas en su interacción y respuesta a los factores externos: las cóncavas, las conversas y las amorfas.
Las cóncavas tienden a ser personas con un alto concepto de sí mismos, que saben lo que son o se dan por satisfechos con lo que creen ser sin que nada ni nadie ( o casi nada o nadie para no caer en el absolutismo) les mueva los cimientos de su identidad. Tienden a ser directos, sinceros, difíciles de impresionar y no los conmueve cualquier manifestacion de debilidad. Los factores externos les llegan, los tocan, quizás una porción se adhiera a su superficie y los “embarre” pero la mayor parte de todo lo que les llega se devuelve al mismo medio ambiente que lo vio nacer. Lo que se queda, casi siempre es porque de alguna forma les ratifica a los cóncavos que su pocisión ante la vida no necesita ser cambiada. Se involucran con pasión, pero escojen cuidadosamente sus causas.
Las conversas pasan de todo o casi todo. Se podría decir que la mayoria de los factores externos les resbalan. Tiene una habilidad innata para evadir situaciones de conflicto o al menos evitar que se dilaten, minimizando las áreas de contacto. Tienen a no tomar las cosas personales y pueden ser frívolos en ocasiones y por que no, hasta indolentes. Los conversos no pierden mucho tiempo rumiando ideas. Suelen ser simples, listos, expertos en tomar atajos para alcanzar los objetivos propuestos. Desafiantes, cortan el aire que los golpea y lo redireccionan. Saben a donde van, y van por eso. El medio que los rodea les es tan indiferente como la vía láctea que no pueden tocar.
Los amorfas se amoldan al recipiente, y los factores externos los afectan muchísimo, en ocasiones cambiándole la forma para siempre. Se duelen de casi todo y se les hace difícil ser objetivos y ver las cosas desde una perspectiva supercifial y externa, sin darle ese toque personalizado que hace que los problemas del mundo sean de alguna manera problemas propios. Son sensibles, cuidadosos, queridos y dados a querer. Tienden a tener grandes planes, filantrópicas ideas que harían de este un mundo mas justo y feliz para todos, pero se atascan en la planificación y la acción inmediata quedándole poca fuerza y visión para lograr los objetivos a largo plazo. Como todo lo analizan desde la individualidad de cada caso, se les hace difícil estructurar modelos y ponerlos a prueba. Todo lo externo llega, y casi siempre, de una manera u otra, para quedarse. Por eso muchas veces se agobian de tanto peso que sienten sobre sus hombros y en su corazón.
Cóncavo, conexo o amorfo, los seres humanos somos una enorme caja de sorpresas. Y sin ánimo de crítica y sí buscando otra razón para continuar filosofando, me encantaría saber que piensan al respecto. Teoría, al fin y al cabo, es una propuesta que siempre puede modificarse.

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4 pensamientos en “Cóncavo, converso, o amorfo…

    • Gracias Maurice. Tienes razon, se cambia todo el tiempo. De todas maneras hay quien pasa mas tiempo que otros siendo de una misma manera. Personalidad acaso? Un abrazo

  1. No pude evitar ir poniendome en cada una de las posibilidades… Aun no se que soy pero si se que me encanto este filosofar profundo. Necesitamos hacerlo mas a menudo!

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