En fila india

Por Zahylis Ferro

Cuando todo a mi alrededor se mueve demasiado rápido, se me quitan los deseos de escribir. Siempre pensé que la calma interior, al menos en mi caso, no tenía nada que ver con la exterior. No sé si estaba equivocada o si simplemente me estoy poniendo vieja y más susceptible a los cambios de mi medio ambiente. Lo cierto es que en los últimos tiempos he visto como a muchas personas queridas les ha metafóricamente temblado el piso, y he sentido el movimiento vívido como en mi propio suelo. Muy a menudo pienso en el famoso efecto dominó, y si no habrá una fuerza en el planeta que haga que, como las fichas del dominó que caen una a continuacion de la otra cuando puestas en línea y empujadas suavemente, las vidas de las personas relacionadas por lazos sentimentales no experimentan algo similar cuando, por casualidad, o error, o simple y dura mala suerte, una de las fichas tiembla y cae al suelo.
Mi abuelo materno era un jugador de dominó de pura cepa. Era un viejito pequeño y delgado que hablaba poco, de unos ojos serenos que brillaban con una picardía inusual cuando empezaba a darle agua a las fichas sentado frente a su pareja de turno. Tenía dos juegos de domino, y aunque no le hacía mucha gracia, me los prestaba para que yo jugara en el piso por las tardes. Técnicas de juego no aprendí nunca, pero si me convertí en una conocedora a profundidad del efecto literal del domino.
En la aplicación del efecto domino a la vida diaria empecé a pensar años mas tarde. He oído hablar de karma, de energias positivas y negativas, de envidia, malos ojos y un montón de cosas mas. Pero lo cierto es que por alguna razón, cuando alguien cercano sufre alguna mala experiencia, como por efecto dominó, otras personas conocidas empiezan  a caer, victimas de otras disímiles malas experiencias. Desgracia llama a desgracia, diría mi abuela en su mania de dicharachear la vida.
Me gustaría saber si es posible reversar el efecto dominó. Contrarrestar es quizás una palabra mas apropiada, aunque no lo se. Me gustaría, si no evitar la avalancha, al menos ser capaz de una vez pasada, levantar del piso la ultima ficha caída y con un ligero empujón hacer que todas las demás fichas caídas se levanten. Seguramente estaría violando todas las leyes de la naturaleza y de la sociedad. Seguramente es imposible. Seguramente no hay manera de reparar la caida y toda esta disertación no es mas que una clásica muestra de ingenuidad y utopía. Pero sería agradable que felicidad llamara a felicidad con mas frequencia de lo que desgracia llama a desgracia. Y sería genial que el efecto dominó fuese no solo el responsable del derrumbe colectivo sino también de la creación.

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4 pensamientos en “En fila india

  1. si te encuentras en una fila de dominó tienes que salirte, porque tarde o temprano alguien va a ser débil y va a caer, y con él toda la cadena. es mejor que seas tú quien ayude a levantar a los caidos. a lo mejor tu abuela diría “cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”.
    también te agradezco, ahora mismo se me antoja un partido de dominó 😉

    • Hola amigo! es dificil salirse de la fila cuando las personas que la integran tienen que ver contigo y te duele las cosas que le pasan. De todas maneras tienes razon, quizas la mejor posicion es la de ayudar a otros a levantarse. Un abrazo grande!

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