Te traigo de la mano

Por Michael Sixto

Un relámpago apagó de súbito la cubierta deshecha de mi barco y los astros envueltos todos en papel de regalo se poblaron de raíces y carne machucada, acrecentando el deseo natural que impulsa los odios hacia los hombres, que descifra el interminable enigma del guerrero hacedor de caminos y descubridor de rostros, ausentes ahora al pase de lista de cada mañana, y por desearte acuso mi conciencia, escucho mis pisadas apagadas, te recuerdo, y oigo la música que te brota de entre las orejas blancas y estrujadas, y me dices que tus ojos distantes se han llenado de arena, y que las lágrimas vivas y prisioneras se ocultan tras la roca de aquel deseo que el desamparo introdujo entre tus piernas, flácidas, empapadas. Me miras y dices que soy acróbata y que la vida espera como espera el publico para ver el acto decisivo (sin malla protectora) en la tupida sombra del almendro del parque, y el aire me recuerda tu rostro… entonces hago de pirata. Espada en mano, ojo tapado, rapto tus manos sobre el tiempo, finjo una reverencia, cuando mis raíces ya no son de árbol, cuando mi partida es más silenciosa, cuando mi corazón me extiende la carcajada irónica y tu te desatas de entre el barro y las cenizas, y tus dedos comienzan a andar, (y recoges la hoja), y tus zapatos te muestran la imposibilidad de aquel disparo, cuando por fin, tropiezas con mis pies descalzos.

Anuncios

3 pensamientos en “Te traigo de la mano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s