Un cuento corto

Otra Historia de la Semana ha finalmente llegado a su fin. Una vez más, gracias a todos por leerla y ayudar a escribirla. Para ustedes…UN CUENTO CORTO. (El cuento es corto, lo que no ha sido corto es el contarlo.)

Por Tay, Julio, Alicia, Osbel y kontARTE

La mañana era fresca, y  así, casi sin pensarlo,  decidió salir de su prolongado encierro entre cuatro paredes y regalarse al ajetreo de la calle.
Por varios meses había intentado la aventura y ya en la puerta de la calle, siempre encontraba una excusa para no correr el cerrojo y volver a su butacón, a su esquina, a su libro a medio leer, a su café eterno. Hoy había decidido no pensar y no pensó. Una vez en la calle se sintió renovado.
Con su vieja camisa blanca de mangas largas y su gastada gorra azul, iba dejando huellas en su nueva ciudad. Gozando de la libertad anhelada durante cada segundo de su reclusión voluntaria, obviaba en su andar el obsesivo materialismo que se hacia eco por entre las vidrieras, la molestia que provocaba el polvo suspendido de la construcción de la esquina, los gigantescos edificios que se alzaban a lo lejos…y a las dos personas que a su espalda, parecían cuidarle los pasos.
Sí, estaba curado de una vez y por siempre. Había superado la ansiedad y la angustia, y la paranoia, y la desazón. Su reputación de hombre exitoso había quedado cercenada en un segundo después que la recesión económica le jugara una mala pasada y las apuestas a la bolsa no  lograran los resultados previstos. Y su integridad de hombre cuerdo se había desmoronado como castillo de naipes cuando en un arranque de desesperacion, había intentado quitarse la vida.  Hoy, por primera vez en muchos meses, en el horizonte se asomaba una luz que lo llenaba de esperanza. Y hacia allí caminaba…ignorándolo todos, seguro de que se erigía ante el un nuevo amanecer.
Hoy disfrutaba del ajetreo de la calle como si el tiempo hubiera saltado desde aquel día fatal en que lo había perdido todo aterrizando en este hoy. Respiraba muy rápido, tratando de inhalar la mayor cantidad de aire posible, y como para dar un toque solemne a sus acciones, cerro los ojos y se regalo a su alrededor.
De repente, un grito acompañado de un inmenso estruendo sacudió todo su cuerpo. “Sal del medio, idiotaaaaaaaaaa!,” escuchó mientras abría los ojos. Justo a dos metros de él un coche había chocado contra un poste de alumbrado publico, al parecer tratando de evitar el atropellarlo….él, que sin darse cuenta caminaba como sonámbulo por la transitada calle.
El grito, el sonido del metal al compactarse tras el choque, y el estremecimiento de su cuerpo, le recordaron que aunque para él este era quizás el primer día de una nueva vida, para el resto de la cuidad, la misma vida continuaba. Le pareció irónico que habiendo querido suicidarse no lo hubiese logrado para hoy, precisamente hoy, cuando había roto su cautiverio y lanzado al mundo, el mundo intentara deshacerse de él. No fue hasta ese mismo momento que entendió el valor de la vida, que entendió que no le pertenecían sus pasos, que cada paso tenía luz propia…que podía sencillamente terminar muerto…que ni la recesión, ni su voluntad tenían el poder de cambiar lo que ya estaba escrito. Ya sin tanto entusiasmo pero con la sólida intención de reconstruir su estabilidad a pesar de lo impredecible, decidió alejarse del ajetreo de la calle, sacudirse la adrenalina desbocada y emprender el camino a casa.  Y una vez más, sumido como iba en sus más profundos pensamientos, no se percato de que allí estaban ellos caminando tras él, las mismas dos personas que anteriormente parecían seguirle los pasos, atentos ahora a su más minina reacción.
Por las calles sucias de su ciudad hubiera seguido caminado eternamente si una rara voz no hubiera empezado a retumbarle en la cabeza obligándolo a detenerse. Miró a su alrededor tratando de encontrar su origen y descubrió a dos extraños que ahora frente a él le abrían los brazos y lo miraban con condescendencia. Como atraído por un imán, su cuerpo empezó a recorrer en contra de su voluntad la distancia que lo separaba de las enigmáticas figuras.  La cabeza le dolía pero él miraba al frente con obstinación, como para entender… o enfrentar lo que fuera que estuviese pasando hoy.
Lo peor era que no entendía…sabia que ocurría algo por las miradas extrañas y asombradas de las personas al verlo caminar …pero no podía darse cuenta de lo que era…Su cuerpo perdía consistencia, color, se volvía esencia etérea y comenzaba a desaparecer en el ahora cercano abrazo fatal. Pero él no se veía a si mismo. Seguía con la mirada clavada en los nuevos amaneceres que prometía su futuro mientras, metros atrás, mendigos y curiosos se cercaban con morbosidad innata a comprobar si el cuerpo tirado en el pavimento inundado de sangre podría nuevamente respirar. La vida sí que era irónica, al igual que la bolsa de valores le había jugado una mala pasada.
Paco nunca se enteró de lo que ocurría…solo los demás transeúntes , y un servidor…

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6 pensamientos en “Un cuento corto

  1. La verdad que si Laura, de muchas ideas puede salir una sola idea mejor que cada una de las individuales. A mi tambien me gusto esta. Tengo que admitir que dio trabajo, pero por eso mismo me dio tanta satisfaccion el resultado.
    Gracias por seguirnos leyendo.

    • Parte del twist fue culpa tuya, porque e una parte decias que el hombre decidio alejarse del bullicio de la calle y encaminarse a su casa donde lo esperaban ellos….y ahi mismo apreveche y converti y tus ellos en los ellos de seguian al hombre….Que bueno que les gusto. Me gusta la dinamica de los cuentos interactivos. Un abrazo a los dos.

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