Pedazos para armar

Aunque no es poesía propiamente, este texto (escrito hace muchos, muchos… muchos años atrás) se me antoja poético y me ha traído un montón de recuerdos buenos que hoy quiero compartir, celebrando nuestro mes de la poesía.

 

Pedazos para armar

 por Michael Sixto

Pedazos de esa carne aplastada que llevas muerta, acurrucada en tus huesos, asaltan mi tejado despoblado y ahora, después de cien años, la turbia imagen del adiós recorre cada sendero de este tupido bosque que solía ser mi corazón.

Comienzo del infierno, final de la muerte esa maleza que tienes tu guardada en los omóplatos, ese aliento a cigarro recién fumado, ese trompo que se desespera mareado al ver que ya nadie está vigilante de su ronda y solitario se verá reposar tumbado sobre la arena del desierto (que son esas caderas que se escurren con cada sonrisa)

Habría sido inteligente buscar entre tus costillas ese anhelo de lluvia invernal en el caluroso agosto, echar a la suerte el ser o no ser de Shakespeare, que no sé cómo, me hace recordar tu risa burlona ante mi escrupulosa manía de hacer el amor siempre después del baño.

No entiendes por qué, no ves el incendio que se me desata en el cuerpo y me ofreces tu lengua que me recorre cuello abajo. Yo trago en seco y sigo pensando que no existo y te ofrezco un Malboro que fumas con devoción. La complicidad del momento. Los insectos en el aire, la radio encendida, el calor irresistible de la noche, ese engullir de tu boca aferrada al sexo, ahora erecto de la imagen del Cristo desesperado en la cruz y tú riendo… oh, mujer.

Déjame saber quién eres, en qué cavidad te escondes, bajo qué árbol o arteria te masturbas sin desvanecerte, cuál es el roce que te hace enloquecer. Mira, mira mis pies; es todo lo que poseo para ofrecerte junto a la madrugada náufraga y los fantasmas extranjeros que me sacan de la cama y me mojan el semblante lampiño… y me aprietas el tórax como desearía hacerlo yo. ¿Acaso no ves que ese incendio me ha dicho que te amo? Por favor, no te resistas invitándome una y otra vez a hacer de mis ilusiones cacerías de lobos.

Sí, me gustaría abrirte por dentro y finalmente sentirte como eres, no como te proyectas en las noches cuando no te veo. Me gustaría ver la fina línea de tu estómago, la curvatura de tu espalda, la sencillez de esos pedazos con que juegas a armar y desarmar tu figura y esa dulce rendición que acabaría hundida en la carne que ya no estaría aplastada ni muerta. La vida.

   La vida se detiene; tú pasas caminando.

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4 pensamientos en “Pedazos para armar

  1. En hora buena has puesto esos pedazos juntos. Es prosa poética, y muy buena por cierto. La imagen llega clara y precisa. Lo disfrute muchísimo.

  2. sencillamente genial, tanto que yo tambien tengo ganas de conocer a esta mujer… jajaja..no es para tanto. me gusta esta parte: Sí, me gustaría abrirte por dentro y finalmente sentirte como eres, no como te proyectas. Aunque pareces un poco asesino en serie.

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