Camino

Por Zahylis Ferro

“Te pareces a la noche,” dijo, y bajando un poco la mirada, “sabes como hacer para estremecerme.”

Y se fue, dejando tras de sí una inconfundible huella de luz, y sin volver la cabeza, como la mayoría de los mortales que se mueren por no decir el último adios. El camino que se abrió ante sus pasos le pareció divertido, inóspito, pero divertido al fin y al cabo.
“Te pereces a la noche,” dijo, y sin dejar de mirara al horizonte, “tienes la virtud de preservar mis ansias de andar.”
Después comenzaron a dolerle los pies, cuando ya sus pasos habían dejado de confundirse con sus pasos y el camino no era tan inóspito, ni tan divertido, ni tan incierto, pero definitivamente más camino. Y cuando quiso descansar, las piedras a ambos lados se apartaron de sus ojos, y el sonido del aire al chocar contra su cara le trajo un olor a desencanto y flores secas.

“Te pareces a la noche,” dijo, y sucumbiendo a la quietud de aquella brisa que pasaba, “nunca dejan de empujarme hacia la nueva estrella que se irá con la mañana.”
Y tuvo miedo de que la niebla le cegara el pensamiento y las manos no pudieran atrapar la luz que necesitaba para iluminar la penumbra. Y sintió coraje, y remordimiento, y dolor. Pero al mirar su camino sorió.

“Te pareces a la noche,” dijo, y cerrando los ojos a la vida, “siempre me recuerdan la magia de seguir un sueño.”

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5 pensamientos en “Camino

  1. Cuando era pequeña mi abuela siempre decia ” cuando te vas, nunca miras atrás, porque si miras atrás los recuerdos te atrapan” y por alguna misteriosa razón los recuerdos regresan de noche, se alimentan de sombras, de silencio, de lágrimas. Jámas se despiden, no saben decir adios. Los caminos nos llevan a muchos sitios… los viejos decian que todos los caminos van a Roma… solia creer en aquel entonces que Roma sería el centro del mundo. Un día quise descubrir si era cierto: caminé, caminé y caminé hasta que mi madre me encontró luego de buscarme por horas. No supe si finalmente todos los caminos llevaban a Roma, pero por seguro aquel me llevó a dos meses de castigo. Y luego crecí, y entonces los caminos se ven diferentes, algunos alejan, algunos acercan y otros solamente te hacen caminar en circulos. Un día descubrí que mi abuela tenía razón, aquella tarde que moria en penumbras casi imperceptibles, me descubrí al final de un camino que me llenaba de un extraño vacío. Y lo admito, miré atras y mi corazón se llenó de recuerdos, de dolor, de remordimientos… de lágrimas, se llenó de la voz de mi abuela y también de su ausencia. Comprendí en ese momento que todos mis caminos llevaban mi nombre, porque son mios y debo caminarlos aunque sean largos, pedregosos y oscuros. Aunque al final llege cansada y con la ayuda de un bastón.

  2. Para mi los caminos tambien traen montones de sentimientos raros. Creo que en general, a todos nos pasa un poco, que en algun momento nos cuestionamos el camino elegido, o el impuesto, o el no elegido… y no necesariamente por arrepentimiento sino mas bien por curiosidad, nos preguntamos que hubiera sido si hubieramos tomado el camino aquel… Quizas si hubieramos llegado a Roma.
    Gracias amiga por hacer de tu comentario una historia unica que contar. Me encanto.

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