Cubano á la carte

Por Michael Sixto

Esto que escribo hubiera quedado mejor en una de las Crónicas del aeropuerto de mi amigo Denis pero más que una crónica es una reflexión. Como Denis, tengo la “dicha” de trabajar en MIA (Aeropuerto Internacional de Miami) y la suerte (esto sin ironía) de ser testigo de infinidad de situaciones, muchas de ellas risibles, que ponen de manifiesto el carácter de nosotros los latinos.

A pesar de no ser el primero de “su tipo” con el que tropezaba en mis dos años de trabajar en el aeropuerto, por alguna razón éste llamó particularmente mi atención y no precisamente por nada divertido.

En fin. Un personaje de nuestra preciosa isla, viajando con uno de los recién estrenados pasaportes españoles, que España ha concedido a terceras generaciones de hijos de españoles nacidos en Cuba, (esto lo asumo por lo que leerán a continuación) y con la esperada, casi típica arrogancia que su rostro traslucía preguntó, a nadie en especifico, casi en un grito: “oye dónde están las maletas aquí” obviamente semejante presentación no dejaba lugar a dudas, sí, se estaba refiriendo a las maletas de Cuba. Un empleado atentamente le mostró, yo no por supuesto, más bien escondido solo me limité a hacer de espectador fingiendo no entender. Maleta en mano la cosa siguió: “Esos policías de aquí son peor que los de Cuba”- refiriéndose a los oficiales de inmigración- “tanto lio y tanta cosa, esto es tremenda mierda yo no sé que tanto dicen…” y no paró ahí pero me rehúso a dar más detalles por sucios y ofensivos, pero estoy seguro que se los pueden imaginar. Un oficial de agricultura después nos dijo, a los que estábamos ahí en ese momento, que afuera la fiesta siguió.

La reflexión.

 Como era de esperar, nuestro personaje de la noche nos dio mucho que comentar a los que presenciamos el espectáculo (todos cubanos) con una sarta de sentimientos encontrados. Aquí es donde me puse a pensar yo. Ambos empleados coincidían que nuestro señor no era otra cosa que el fruto de la Cuba comunista, de valores inexistentes, de un sentimiento innato de creer merecérselo todo… un típico engendro revolucionario. Yo escuchaba y asentía con la cabeza en señal de aprobación pero después de que uno de ellos dijera: “… porque eso, cuando yo estaba allí no se veía. Yo vine para este país hace treinta años…” entonces dejé de escuchar, como le pasa a la gente en las películas y por lo visto es real. Seguía viéndole los labios moverse pero ahora solamente escuchaba mis propios pensamientos. Yo no había venido hacia treinta años, yo ni siquiera tenía treinta años… ¿entonces estaba excepto yo de la categoría de engendro revolucionario siendo obviamente NO como nuestro personaje de la noche? Si es así, entonces qué soy, qué somos todos esos cubanos nacidos en los ochentas y noventas que sí tenemos valores, que no nos creemos más de lo que somos, que evidentemente no estamos con el sistema pero sí crecimos allí.

Después de darle mucho taller, como se dice popularmente, llegué a la sencilla conclusión (más porque eso me salva, o salva a muchos como yo de la categoría de freaks) que por más que odiemos el sistema (que sí ha sido y seguirá siendo mientras exista un destructor de valores, sobre todo familiares) la educación comienza en la casa. El medio ambiente influye e influye mucho pero, y ahora recuerdo, cuando mi padre (profesor universitario en Cuba) me leía sus artículos publicados en Alerta Verde (revista de ecología con corte antigubernamental de la ciudad de Pinar del Rio) teniendo yo apenas doce años, nunca dudé, ni por un segundo, que eso que me leía era la verdad por más que contradijera lo que me estaban enseñando en ese momento en la secundaria. Me niego a aceptar que personajes como el de hoy sean una regla exclusiva de esas generaciones crecidas después de los sesenta. La vida me ha dado la oportunidad de conocer a muchas personas, algunas ya aquí otras tantas aún allá, que como yo, crecimos dentro de una burbuja, por decirlo de alguna manera, donde lo más importante era preservar la esencia humana y moral. Primero estaban mis cuatro paredes; luego el mundo con sus consignas. No, nosotros no somos la excepción. Eso sería como admitir que  no hay esperanza, que nunca la hubo, sería como aceptar que somos marionetas que unos hilos mueven y no creo eso sea justo para todos los que por suerte o por desgracia (respondiendo a un equívoco estereotipo) nos toca escuchar la rayada frase de: “…pero tú no pareces cubano.”

 

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7 pensamientos en “Cubano á la carte

  1. Lamentablemente escenas como esas las he visto mucho y muy a mi pesar han sido interpretadas en su mayoría por cubanos y no solamente por cubanos menores de treinta o cuarenta años , he visto personas mayores con la misma actitud prepotente y pretenciosa .
    Coincido contigo, es fundamentalmente un tema de educación, que en el caso de Cuba después del “supuesto triunfo revolucionario” cada vez es más decadente, han desaparecido muchos valores y de cada grosería y vulgaridad se hace una gracia….

  2. El hombre nuevo, Michael, ese que se empeñaron en adoctrinar, ese que le impusieron ser ‘estudiado’, pero no educado; la cubanidad que nos aplasta. Sé de lo que hablas y es penoso. Pero en fin…

  3. Por cierto, me recuerdas que debo escribir una crónica de algo que me paso hace dos semanas y enseña otra variante de la cubanidad: el no quiero regresar

  4. Que te puedo decir…. Ya yo he visto de todo trabajar con público es lo último de la baraja ( como dice mi abuela ). En mis humildes experiencias ( jejeje ) los cubanos de por si somos una raza engreida y que nos creemos el ombligo del mundo. No se si este delirio de grandeza es debido a que a pesar de que nacimos en medio del mar, en una Islita mas chiquita que la cáscara de un plátano llegamos a ser un punto tan importante en el tráfico marítimo, sin contar la belleza de nuestras mujeres ( y los hombres que no se nos quedan atrás ) Pero desafortunadamente todo el glamour de los años 20, 30 …. 50 ya pasaron al olvido. Despertemos!!!! Cuba está destruída. Y la culpa la tenemos TODOS desde Fidel por descarado, mentiroso e hijo de puta hasta los viejos que se sientan en el Versalle y en el Sedano a hablar mierda de cuando todo era mejor, pero que no han hecho ni…. para librarnos de la plaga que si le hecharamos culpa a alguien sería de ellos por ponerlo allí, porque nosotros ni habíamos nacido. Y para terminar, de los que hemos preferido marcharnos, vivir mejor y olvidarnos de todo porque nos duele recordar, porque sabemos que Cuba y su gente, nuestra gente, está siempre allí, cada vez más deteriorada pero siempre allí. A los Cubanos deberian darnos el premio Nobel al descubrimiento de la maquina del tiempo …. Que no? montese en un avión, aterrize en Cuba y camine y luego diganme si no es un viaje al pasado? Pero retomando el tema, los que somos raros ya lo eramos cuando viviamos allí, cuando leíamos mientras otros mataperreaban en las calles. Cuando escribiamos mientras otros bailaban en improvisadas discotecas callejeras. Cuando podíamos entablar una conversación amena y productiva, mientras otros preferian pararse en el malecón a ver si un día algún extranjero raramente enviado por el destino, les cambiara la vida y los sacara del infierno. Eramos tan raros que escuchabamos opera, música clasica, nos gustaba el teatro, el ballet, el cine. Ya eramos raros. Asi que no se sientan mal por no hablar manoteando, sin control de volumen, sin enseñar el chiclet en la boca y todos los dientes de oro, sin restregar lo que teníamos antes de que llegara la ” revolución “. Pero quiero dejar en claro que a pesar de todo SI NO FUERA CUBANA…. PAGARIA POR SERLO!!!!

  5. Amiga, sabiamos que este escrito te removeria un millon y medio de cosas por dentro. Tu has vivido la mezcla se sentimientos que resultan de tener una vida “rara,” demasiado rara, incluso para ti misma. Pero tienes razon cuando dices que los raros de aqui, ya eramos raros desde alla. Y lo eramos porque si, porque nos habiamos criado de una manera diferente que no daba la opcion de no serlo. Gracias por ser el bicho raro que eres y ser mi amiga.

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