Un buen día para pensar

 por Michael Sixto

 Es como tararear una canción en voz baja mientras caminas por la calle en esa tarde de lluvia que recuerda inevitablemente los años de la infancia. Es como respirar profundo después de haber soltado las amarras del bote roído del ayer y mirar al frente sin titubear, con los labios húmedos pero seguros de querer la calma. Es como sonreírle al viento, o al portero del edificio que al final jamás se entera, cuando la noche se demora y comienza a acurrucarse en las quietas aguas del lago, de ese que está al cruzar la calle. Es como imaginarse un mundo nuevo o un mejor mundo sin el recontar diario de las carencias de vivir, este estar inmóvil en el silencioso espacio de mi propio ser.

  Cierro los ojos e intento apaciguar mi alma que trota por páramos apartados; lo logro y los ruidos que me trae la brisa no consiguen alejarme de mi yo deseado que me acompaña hoy en este viaje.

  He estado escribiendo y rompiendo después papeles repletos de ideas y sentimientos por más de veinte años sin entender tantas cosas, sin saborear palabra alguna, sin abrirme la puerta para dejarme entrar. Sin quererlo he visto lo mucho, lo poco y he visto más y el recuerdo de los momentos no disfrutados ha derretido el reloj en la ciudad de ensueños que nadie construyó para mí. Andar descalzo jamás me hizo mejor persona como solían sugerir los viejos de antes, por eso ya no sé que es mejor, por eso intento pensar, sí, pensar está bien. Hoy es un buen día para pensar.

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8 pensamientos en “Un buen día para pensar

  1. Ciertamente las tardes de lluvia reviven en nosotros los años de infancia. Porque esos recuerdos nos llevaran siempre a aquel lago con las manos llenas de momentos, como un niño al que le han dado caramelos y de tan feliz no sabe si debe reir o llorar. Ese mismo lago donde quisieramos dejar algunos, en espera de que la corriente los arrastre lejos, muy lejos para poder así cruzar la calle. Escribir y romper cuartillas me suena tan conocido que me atrevo a jurar que soy yo totalmente culpable de tantos fracasos, porque a fin de todo no eran tan malos, ni el jurado tan bueno. La ciudad de ensueños existe!!! Yo la he visto. Vivo en ella cada día de mi vida, pero sola… es muy peligroso… nadie quiere correr el riesgo. En un tiempo tenía zapatos, antes de regalarlos creyendo en alguien a quien ya le sangraban los pies. Cuando el reloj de mi ciudad perdida en las tinieblas de agonia y rencores que existen hasta en el corazón más puro dejó de marcar las horas (Quizá por cansancio, quizá porque se terminó su tiempo) me detuve a mirar hacia atrás y encontré el sendero colmado de huellas de sangre. Comprendí que aquella que viera en pies ajenos, era mia cuando cuando otros caminaban sobre ella. AH!!! pobre de los que no pensaron. Hoy sin dudas será un buen día para pensar.

    ME ENCANTO. DISCULPAME AMIGO SI ME TOME LA LIBERTAD DE CONTESTAR.

    • No hay nada que disculpar, al contrario, muchas gracias por un comentario así; significa mucho para mí. Aunque no sea todo el tiempo (corremos el riesgo de perdernos) hay días en los que necesitamos pensar y encontrar uno bueno… cuesta y se nos hace difícil.
      Gracias bonita
      Saludos

  2. Descubrir que andar descalzo no te hace mejor persona, me hace concluir entonces que no hemos de sentir remordimiento por los zapatos feos de antaño, aquellos que usamos cuando niños.

    Sale la voz del poeta que borda palabras. Lástima de tanto equipaje que nos rodea, ecobio. Si de algo pueden repletarse las maletas, aunque pesen en extremo, es de buenas palabras…

    Ahi va un pie forzado para una nueva historia:

    Miró a su alrededor, y vio con tristeza que no le cabían en su enorme bolso todas las palabras que habría de llevarse; incluso, aquellas dichas a la ligera, sin pensar. En fin de cuenta eran suyas, por tanto, dejarlas atrás le causaba dolor. Sin embargo, no había nada que hacer, sabía que el sobrepeso era multado, y en su vida, sólo palabras eran su fortuna, de ahí que se diese el lujo de desperdiciar alguna, y otras, simplemente no recogerlas… Tal vez alguien -pensó- un día ha de darle mejor uso a lo que he dicho.

    • Gracias amigo por el pie forzado, ya lo veras en la próxima Historia de la semana, y no te preocupes, la “bonita” realmente lo es, como mismo no lo eres tú. De lo contrario sabes que no tengo ningún problema en decírtelo… honestidad ante todo.
      Un abrazo y espero te estés recuperando del accidente. Se te extraña por el aeropuerto

  3. A nosotros tambien nos encanta leer “cada pedacito de eso que somos y que queda al descubierto detras de cada escrito”… De eso se trata en konARTE, de traer muchos pedacitos a formar parte de una misma cosa, historia, idea, pensamiento sin fin. Gracias.

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