Cantarle a la familia y la libertad no es suficiente

Por Zahylis Ferro

Todavía me parece mentira que Carlos Varela haya estado en concierto, in town, este pasado Sábado. Para Michael y para mí, que en el 2004 sufrimos la desilusión de ver su concierto cancelado por habérsele negado la visa de entrada al país, fue como un sueño hecho realidad. A pesar de haber crecido en Cuba, en los años en que las canciones de Carlos Varela se convirtieron en símbolo de rebeldía, de no estar de acuerdo con la realidad y de crítica abierta (muy abierta considerando lo político  y socialmente cerrado que estaba el país) ninguno de nosotros había tenido la oportunidad de verlo en concierto.
El espectáculo fue muy emotivo, sencillo, pero profundo al mismo tiempo. Todos nos sabíamos las letras de todas las canciones y las cantábamos a gritos. A diferencia de otros conciertos donde el público tiende a conocer mejor solo un grupo de canciones, en éste el público las sabía todas: las muy nuevas como Telón de Fondo, las relativamente nuevas como Siete y Lucas y Lucia, las más viejas como Como los Peces, y las muy viejas como Guillermo Tell.
El concierto, en mi opinión, recordaba el poder de la música como instrumento para unir familias separadas por gobiernos y  políticas, y el significado de la libertad. Y en casi todos sus monólogos, Varela mencionaba a las madres cubanas que sufrían esas separaciones,  y agradecía a todos aquellos (nosotros) que habíamos confiado en él, y mantenido un espacio para su música en nuestros corazones, a pesar de, como él mismo los llamó en varias ocasiones, “los señores de allá afuera.”
Y hay que decir que “los señores de allá afuera” lo impactaron, como también me impactaron a mí, a mis amigos Julio y Tay, y a varias de las personas con las que tuve oportunidad de conversar. Vigilia Mambisa, con su orgullo cubano, sus pancartas, micrófonos, discursos e iras semi-controladas, nos daba la bienvenida al teatro, demostrando, una vez más, que no están de acuerdo con nada que represente un cambio en el ambiente cultural cubano dentro y también fuera de la isla. Es como si para ellos lo que no acabe definitivamente con el régimen castrista y libere a los presos políticos es totalmente inútil e innecesario.
Adentro, reconocido por sus líricas opositoras  y “revoltosas”, sus continuas alegaciones a la libertad (usadas dentro de la isla, donde libertad es un término que nadie sabe muy bien que significa), su controversial vestir de negro y sus críticas sociales, Varela cantaba Leñador sin Bosque, “la libertad solo existe cuando no es de nadie”, La política no cabe en la azucarera y Fotos de Familia.
Afuera Vigila Mambisa protestaba no sabemos por qué, creando una vez más ese efecto contraproducente por el que ya se han vuelto famosos. ¿Varela? De sobra un no “comunista.” ¿Cuál es su pecado ante tan exigente jurado? ¿Ser ambiguo? ¿Quedarse y cantar desde dentro? ¿Ser capaz de hacer conciertos y tener seguidores? ¿Qué no ha hecho Varela? ¿Luchar? Como yo y casi todos los de mi generación lo vemos, Varela ha luchado más que muchos. Hay muchas maneras de luchar, y hacer mítines,  manifestaciones y actos de repudio cada vez que la primera frase de un cubano en el mundo no sea “¡Abajo Fidel!” no es necesariamente una de ellas.  Cuando me refería al efecto contraproducente de Vigilia Mambisa me refiero al alejar seguidores en vez de acercarlos. Para muchos cubanos de mi generación, nacidos y crecidos en Cuba, la “Generación Y” como los llamaría la bloguera cubana Yoani Sánchez, se han convertido en “los viejos locos del Versalles que protestan por todo.” Y no es que no entendamos su dolor, sino que simplemente han sacado un dolor real, puro y conmovedor totalmente de contexto. Sentir en carne propia la muerte de familiares, el dolor de la cárcel, la represión y el abuso solamente por defender tus principios es algo que todos  podemos entender y con lo que es muy fácil sentir empatía. Sin embargo, lo que yo vi y escuché  a las afueras del teatro era una sarta de reclamos y hechos fuera de lugar que lejos de conmover podrían considerarse risibles.
Los que seguimos a Varela no somos comunistas, o Castristas o izquierdistas. Somos personas que crecimos en un mundo donde “de lo que paso en el pasado es mejor ni hablar”, donde libertad es una palabra confusa que no nos lleva a  ningún lugar, donde nos acostumbramos a vivir con lo que se conseguía cada día, y por eso no somos menos cubanos. Varela era un escape a la realidad que extrañamente nos restregaba en la cara con cada canción. Varela era un promotor de discusiones, de exposiciones de puntos de vistas e historias personales que de otra manera hubieran quedado sepultadas. Varela era alguien que decía mucho y lo decía bien. Varela marca una era. Varela era simplemente una canción profunda que escuchar. Por esas y otras razones fui a verlo, y muchos como yo también fueron, a pesar de las criticas, a pesar de “los señores de afuera.”
Nada, que para los que vivimos en Miami…esas son cosas que pasan.

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6 pensamientos en “Cantarle a la familia y la libertad no es suficiente

  1. Yo comenzaria por el hecho de que los cubanos somos extremadamente dificiles, no solamente porque siempre le buscamos la quinta pata al gato, sino porque en la busqueda nos desviamos y hacemos del camino recto y sencillo, el Laberinto del Fauno.
    Al principio pensaba que era un problema generacional, de esa generacion que hoy pasa los 60 anos…pero despues de pensar mas de la cuenta como verdadera cubana, he llegado a la conclusion de que incluso muchos de los que hoy cumplen 20 anos, actuan del mismo modo. Y es que no nos damos cuenta de que es hora de cambiar nuestra filosofia quizas hasta perdiendo porque perdiendo se gana.
    Yo me pregunto si es tan dificil perdonar? Si es tan dificil centrarse en el hecho de que hay personas queriendo darle un giro a la relacion entre los de alla y los de aca? Es que acaso no es mas que evidente las ganas terribles, la necesidad imperiosa de un cambio, de que ya la gente piensa diferente? Es que acaso perdonar no puede lograrse a traves de un camino recto y sencillo? Es que no perdonamos porque somos cubanos y no se nos enseno a eso? Es que no conviene perdonar porque hay intereses mas grandes que alcanzar que tumbar a Castro? Es que no tenemos fiestas mas entretenidas a las que ir? Es que acaso Miami no tiene playa por donde podamos exhibirnos?
    Como quiera que sea estamos al frente de una situacion complicada, en la que cada punta de la estrella piensa que su historia es la mas triste y nadie quiere perder, ni poner la otra mejilla, ni perdonar, ni aceptar.
    Para mi Varela fue volover a Cuba por unas tres horas, volver a mirar desde la ventana de mi cocina el mar, volver a conversar con mis amigas, sentir a mis vecinos, oler mi tierra. Si dijo o no dijo en su momento, lo importantante era cantar con el, unirnos en una voz, en un mismo teatro, bajo un mismo cielo , y reconocer que el estaba aqui, aceptando gritos de Cuba Libre, cantando para los cubanos que viven en Miami…y por que no? dando parte de los primeros pasos que podrian llevar al cambio que todos queremos. A que mas aspira Vigilia Mambisa? Que mas quieren ver? O es que, como tu dices, hay que salir de Cuba para demostrar falta de simpatia por el regimen de Fidel? Es que huir, como ellos hicieron, es la unica muestra de rebeldia que ellos conocen? Los de afuera, indiscutiblemente, tienen mucho que aprender.
    Y…como tu…por eso fui a verlo. E iria cien veces mas.

  2. Cuando un escrito genera un comentario mas completo y profundo que el escrito mismo ( y no se le paga al escritor por eso) creo que ha cumplido su proposito. En este, como en muchos otros temas pensamos igual, pero siempre agradezco tu simpleza y tu capacidad para salirte del Laberinto del Fauno, y como diriamos en buen cubano, dar en el clavo. Tienes razon, perdonar no esta de moda entre nosotros; no se por que. Dices que Varela fue para ti como regresar a tu Cuba por unas horas, y en mi opinion, es la frase que resume las mil y una razones que dimos y no dimos para estar alli. Gracias a ti por estar alli y aqui.

  3. Chicas, con todo respeto, Carlos Varela es un puente que no brinda confianza para muchos por su ambiguedad. Sé que me odiarán por decir esto, pero es un hecho. Un abrazo a Michael, mi compañero de bregar

    • Denis, conociéndote como te conozco, sabía que no te podrías resisitir ante algo tan controversial… tienes un punto a tu favor con lo de su ambiguedad. Ahí coincidimos.
      un abrazo, Michael

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